• Y mientras, la población continúa envejeciendo: en 2050, 440 millones de personas serán mayores de 60 años.
  • El gigante asiático contuvo el crecimiento demográfico, en pro del despegue económico, aunque con cuestionado éxito: es el país más poblado del mundo (más de 1.367 millones de habitantes).
  • Desde 1979 se han registrado más de 450 millones de abortos (más de 336 millones de abortos legales y el resto, clandestinos).
  • Gran desequilibrio entre hombres y mujeres: hay 119 niños nacidos por cada 100 niñas, cuando la proporción natural es de unos 105 niños por cada 100 niñas.
  • La tasa de fertilidad (entre 1,5 y 1,7 hijos por mujer) es una de las más bajas del mundo y muy inferior al nivel de reemplazo generacional (2,1).
Como saben, a finales de octubre se supo que China iba a poner fin a la política de hijo único. Casi dos meses después, la Asamblea Nacional Popular ha aprobado la ley que autoriza a todas las parejas a tener dos hijos a partir del 1 de enero. Pero el gigante asiático seguirá teniendo un gran problema: el elevado envejecimiento de la población. De esta manera, el Partido Comunista de China (PCC) relaja un poco la medida impuesta en 1979, pues pasar de un hijo a dos no es tanto. Es más, continúa siendo una gran tiranía demográfica por el férreo control sobre la natalidad de sus ciudadanos, aunque el fin de la política de hijo único es una noticia que queda muy bien en los medios de comunicación y gusta a los países occidentales. Así que toca agradarles… Conviene recordar que la fuerte política de control de la natalidad se impuso hace más de 30 años para contener el crecimiento demográfico, en pro del despegue económico de China. Sin embargo, en la actualidad es el país más poblado del mundo, con más de 1.367 millones de habitantes, según datos de 2014. Desde el año 1979, se han registrado en China más de 450 millones de abortos. De esta cifra, más de 336 millones han sido abortos legales y el resto, clandestinos. Conviene subrayar que el diagnóstico prenatal del sexo (es decir, las ecografías) está prohibido en el país, aunque son una práctica habitual y como en la cultura china hay predilección por los hijos varones pues son los que se ocupan de los padres en la ancianidad, ha habido un alto número de abortos selectivos. Pero en todo este tiempo en China tampoco se ha dudado en recurrir a la violencia para evitar nacimientos. Se han realizado masivas esterilizaciones (196 millones), abortos forzosos e incluso infanticidios... "muchas madres lloraban pidiendo misericordia por sus criaturas a punto de morir", según Steve Mosher -uno de los más críticos con la política de hijo único. Además, muchas niñas han sido abandonadas en orfanatos y las estrictas normas para controlar la natalidad explican también que el gigante asiático tenga la tasa más alta de suicidio femenino del mundo (aproximadamente 590 mujeres al día). Claro que las consecuencias de la política de hijo único van mucho más allá y pueden ser un gran problema para el futuro del país que preside Xi Jinping (en la imagen). En concreto, existe un desequilibrio entre hombres y mujeres: hay 119 niños nacidos por cada 100 niñas, cuando la proporción natural es de unos 105 niños por cada 100 niñas. A esto se suma que como hay menos mujeres, hay un gran número de hombres que no encuentra esposa: unos 37 millones de chinos nunca se casarán porque sus futuras esposas fueron eliminadas de forma selectiva, según las estimaciones. China tiene una tasa de fertilidad de entre 1,5 y 1,7 hijos por mujer, es decir, una de las más bajas. Pero lo preocupante es que estas cifras son muy inferiores al nivel de reemplazo generacional (2,1). Conviene recordar que en el 2012 cayó por primera vez la población en edad de trabajar (entre los 15 y los 59 años) y desde entonces no ha parado de hacerlo. De hecho, en 2014, el descenso fue de 3,7 millones de personas. Por ello, el fin de la política de hijo único no tiene otro motivo que proveerse de futuros contribuyentes, los cuales ayuden a cubrir el aumento del gasto en pensiones y gastos sociales. Y es que según la ONU, en el año 2050, el país tendrá 440 millones de personas mayores de 60 años (casi un tercio de su población total actual). Paralelamente, China también intenta lavar su imagen con otras medidas que gustan mucho a los occidentales. Por ejemplo, ha adoptado su primera ley antiterrorista, con la que pretende "hacer frente al terrorismo interno y ayudar a mantener la seguridad mundial", según afirmó la agencia oficial Xinhua. A principios de mes, confirmó el establecimiento de su primera base militar en el extranjero, concretamente en Yibuti, un pequeño país situado en el Cuerno de Áfica. Además, ha enviado 700 soldados de infantería a Sudán del Sur, siendo la primera vez que manda tropas a una misión de paz de Naciones Unidas. Cristina Martín [email protected]