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Censura gay. Yelena Isinbáyeva se queda sin el Príncipe de Asturias… por facha

yelena Isinbayeva

En 30 años de periodismo jamás había vivido una censura tan férrea como la del lobby gay en este siglo XXI. 

La campeona mundial de pértiga, Yelena Isinbáyeva (en la imagen), dijo que el emperador iba desnudo, es decir, habló de hombres y mujeres normales. Normal es lo que se atiene a la norma, así que no iba mal encaminada la deportista. También criticó a la deportista nórdica que se pintó las uñas con los colores del arco iris, que es el símbolo del lobby gay, quizás porque el arco iris es un espectáculo muy transitorio, esto es, lo mismo que la homosexualidad. Isinbáyeva le recordó que conviene respetar las leyes del país que la acoge.

Y entonces ardió Troya. Otro deportista le acusó de estar “atrasada en el tiempo”. Esto es muy bueno y a un hortera de este calibre tenemos que conservarlo en formol para que no se nos pierda.

¿Atrasada en el tiempo? El tiempo no atrasa ni avanza, mi querido tontolapera, el tiempo trascurre, trascurre sobre el hombre. Por tanto, las conclusiones y los principios, así como los juicios, no son ni anticuados ni vanguardistas, sólo son ciertos o falsos.

Luego, el mismo pinchauvas, nos explicó que los homosexuales rusos tienen derecho a enamorarse.

Esto recuerda el viejo chiste de Eugenio:

-¿Qué le parece a usted que los curas se casen?

-Hombre, si se quieren…

Sí, excelso tuercebotas. Todo el mundo tiene derecho a enamorarse, pero no a hacernos llamar virtud al vicio y logro a la degeneración.

Lo de RTVE fue mucho mejor. La locutora, circunspecta ella, nos informó que Isinbáyeva había rectificado. Era mentira, claro. Lo que hizo fue ratificarse en sus declaraciones -en efecto, la homosexualidad es radicalmente anormal- y aclarar que ella respetaba a los homosexuales pero pedía respeto a las leyes de su país.

Naturalmente, el lobby gay no le va admitir algo tan simple como que contra la pobreza no significa atacar al pobre, sino todo lo contrario. Lo de siempre: hay que odiar el pecado y amar al pecador.

La censura gay ha alcanzado cotas realmente peligrosas. Me temo que es el momento de hablar muy claro. En este punto, el Gobierno ruso de Vladimir Putin es un ejemplo para el mundo.

Pero lo peor de todo es que la campeona mundial de pértiga no recibirá ya el Premio Príncipe de Asturias, al que ha sido nominada anteriormente. Recuerden que mis paisanos son políticamente correctos. Te la has cargado Isinbáyeva.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com
 
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