• El fiscal pide siete años de cárcel para los antiguos gestores de la CAM por pagar una paga extra…
  • Lo mismo que hizo el propio FROB un año antes.
  • ¿El problema? Que, una vez más, los inspectores del Banco de España no han conseguido demostrar las conductas irregulares en la concesión de créditos.
  • Así que se han visto obligados a buscar un subterfugio. Es lo que llamaríamos síndrome Alfonso Capone.
  • Todo ello para una CAM que nos costará a los españoles más de 10.000 millones de euros.
El fiscal pide para el equipo directivo de la antigua CAM (Hoy Banco Sabadell), dirigido por Roberto López Abad, siete años de cárcel (el expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) Modesto Crespo (d), y los ex directores generales, Roberto López Abad (c) y María Dolores Amorós (i) en la imagen). No parece mucho si consideramos que la CAM nos costará a los españoles más de 10.000 millones de euros. Pero el problema no es ese. El problema es que el Banco de España-FROB, y con ello la fiscalía, han vuelto a hacer el ridículo. Veamos: solicitan siete años por falseamiento contable. Les acusan de haber aprobado unas cuentas que permitían una paga de beneficios que salió por 47 millones de euros. A los trabajadores. Pero resulta que un año antes, cuando el propio FROB se hizo cargo de la CAM, con pérdidas, también pagó beneficios a la plantilla. Y en cualquier caso, para eso está la inspección del Banco de España: detectar los falseamientos contables. Lo cierto es que un banco quiebra por el otorgamiento de créditos dolosos. Es decir, créditos al amiguete, que casualmente acaban en fallidos, a veces en cortísimos lapsos. Pero como el Banco de España no inspeccionaba bien, o valía todo, los banqueros se iban de rositas. Ahora viene la presión popular, y entonces les acusan de unas chorradas importantes. Es el síndrome Alfonso Capone: no consiguieron demostrar sus asesinatos y tuvieron que detenerle por la declaración de la renta. Pero eso, de dar a cada uno lo suyo, a efectos de la justicia, es una chapuza y un ridículo. La gente tiene que ir a la cárcel cuando se lo merece: pero por aquello por lo que se lo merece. Eulogio López [email protected]