• Ya fracasó en su intento de hacerse con la Presidencia de Repsol y con la del Popular.
  • Como siempre, con el apoyo del diario Expansión.
  • Ahora insiste con la operadora, pues considera que el Gobierno Rajoy apoyaría una operación de este tipo.
  • Aunque más bien contra Alierta, no contra Pallete.
  • En cualquier caso, Prado utiliza Expansión como acorazado para hacer carrera empresarial y provocar cambios en las grandes compañías.
  • En resumen, que aún se mantiene en Endesa pero ya busca nuevos horizontes.
El presidente de Endesa, Borja Prado Eulate (en la imagen) posee un gran experiencia buscando trabajo como presidente se entiende, pero trabajo a fin de cuentas. Primero lo intento con Repsol con la sana intención de sustituir a Antonio Brufau. Y siempre contó con la inestimable ayuda del diario económico Expansión, donde don Borja posee una gran influencia. Luego lo intentó con el Banco Popular, donde soñaba con sustituir a Ángel Ron. No pudo ser, pero nuevamente Expansión jugó un gran papel en la desestabilización de la entidad. Pero el cargo recayó en Emilio Saracho. Pues bien, el hombre de ENEL en España, al menos por ahora, aspira a sustituir a José María Álvarez-Pallete como presidente de Telefónica. Es decir, intenta algo más difícil todavía, por cuanto Pallete acaba de llegar. Pero en esta ocasión -ahora que recuerdo: en las otras también- Prado juega como edecán del Gobierno. Y probablemente se equivoque. Es verdad que el Gobierno Rajoy se enfadó con César Alierta, como presidente del desaparecido CEC, en un momento en que, también es cierto, Rajoy estuvo a punto de caer y en el CEC se hablaba del binomio femenino: Soraya Sáenz de Santamaría y Susana Díaz. Pero ahora Alierta sólo es consejero de Telefónica y Pallete ha roto cualquier atadura política de la operadora. Es igual: inasequible al desaliento, Borja Prado no ceja en el empeño, por ejemplo, en la lucha energética, Prado vende -ya veremos si le dejan los italianos- que está dispuesto, no sólo a ampliar su potencial nuclear a cambio de una renovación sino, además, a convencer a Iberdrola de poner en marcha Garoña. Esto último lo tiene muy difícil pero el caso es hacer méritos con el Ejecutivo. ¿Tendrá éxito? Es poco probable. Es cierto que Rajoy está muy enfadado con las grandes empresas pero si algo distingue al gallego es que lo suyo es evitar una excesiva relación con los empresarios: no a favor ni en contra. Eulogio López [email protected]