• En verano paralizó los trabajos sobre la OPV con el pretexto de la crisis griega y la caída de las perspectivas de China.
  • Sin embargo, ahora asegura que el estreno en el parqué se realizará cuando finalice la reestructuración de la entidad.
  • Reestructuración que, según el propio Egea, concluyó hace año y medio.
Banco Mare Nostrum (BMN) no saldrá a bolsa, de momento. No está preparado, no porque le falte algún documento o no cumpla algún requisito de la CNMV, sino porque, tal y como están sus cuentas, no despierta el mínimo interés inversor. Los datos hablan por sí solos. A treinta de junio, el beneficio del banco cayó un 27,8%, con bajadas en todos los márgenes. Otro de los baremos en los que se fijan los inversores, el ROE (rentabilidad media sobre recursos propios), tampoco ayuda. En marzo se situaba en el 4,97%, cuando ya se está empezando a exigir un 12%, junto con una taza de morosidad del 13,3%, superior a la media del sector. Evidentemente, Carlos Egea (en la imagen) y el Gobierno saben que el negocio no marcha. El Estado, como recordarán, posee el 65,5% del capital, tras inyectar 1.600 millones de euros de dinero público. Precisamente, uno de los requisitos impuestos por la Comisión Europea para autorizar el rescate fue el compromiso de privatizar la entidad  antes de enero de 2018, compromiso que la entidad concretó con la salida a bolsa. En ese contexto, Egea, con el apoyo del Gobierno, sobre todo del ministro de Economía, Luis de Guindos, se puso a trabajar en la reestructuración y el saneamiento del banco. Así llegamos a abril de 2014, al encuentro del sector financiero que organizan todos los años Deloitte y ABC. Durante su intervención, el presidente de BMN aseguró que no agotaría el plazo de la CE para privatizar el banco. La reestructuración iba por buen camino y concluiría ese año 2014, con una reducción de oficinas y de empleados del 52%, y con una caída de los gastos del 53%. Entramos en 2015 y Egea encarga la salida a bolsa a Deutsche Bank y a Goldman Sachs, que preparan la documentación necesaria. Parecía que se iban a cumplir los plazos previstos aunque Guindos, menos optimista, ha intentado durante este tiempo, y sigue intentando, que un banco mayor la absorba. Este verano, sin embargo, Egea paralizó los trabajos Deutsche y Goldman. El pretexto: los mercados no estaban en su mejor momento por la crisis griega y el temor desatado tras la caída de las perspectivas de crecimiento de la economía china. Cualquier intento por recabar financiación privada fracasaría. Sin embargo, la reticencia de los mercados, de los inversores, para entrar en BMN no se justifica únicamente con Grecia y China. En realidad, la razón está mucho más cerca. Es la propia entidad, que aún no está saneada. No lo decimos nosotros, sino el propio Egea, que lo admitió el pasado martes en Murcia, ante 400 directivos de la entidad. ¿Salir a bolsa? Sí, pero cuando haya finalizado el proceso de reestructuración, saneamiento y recapitalización del banco, les aseguró. En otras palabras, confirmó lo que venimos contando todos estos meses en Hispanidad. El ajuste de D. Carlos en BMN es desesperadamente lento. Y Guindos lo sabe. Pablo Ferrer [email protected]