• La multinacional alemana logra un acuerdo para vender un 10,4% de Covestro por 1.811 millones de euros. Necesita dinero para Montsacro.
  • Pero su intención es seguir reduciendo su participación para poder financiar mejor la compra de Monsanto.
  • Y lo hace sin perder paso: en el último año, pasa de controlar el 64,2% de Covestro a sólo el 14,2%.
  • Bruselas analiza con lupa la fusión de Bayer y Monsanto por sus peligros de oligopolio y tiene previsto pronunciarse este mes.
  • Y es que podría dar lugar a la mayor empresa global de pesticidas y semillas, sin olvidar el gran negocio de Bayer: los abortivos.

Bayer ha vendido otro pedazo de Covestro, según ha informado este jueves a la CNMV, dentro de su estrategia: quiere especializarse en abortivos -que ya es el gran negocio por margen, con el que se forra trimestre a trimestre- y transgénicos. Y para dominar estos últimos es necesario que le autoricen a comprar Monsanto. La multinacional alemana ha logrado un acuerdo para vender un 10,4% de Covestro, fabricante de materiales de altas prestaciones, por 1.811 millones de euros. Pero su intención, como señalan los analistas del Banco Sabadell, es seguir reduciendo su participación en dicha compañía para poder financiar mejor la compra de Monsanto. Y lo hace sin perder paso, pues en el último año ha reducido su participación a la mitad. En concreto, Bayer ha pasado de controlar el 64,2% de Covestro a sólo el 14,2%. Además, los analistas del Sabadell esperan que la multinacional que tiene como Ceo a Werner Baumann (en la imagen) siga desprendiéndose de este último porcentaje a corto plazo y así ayudar a financiar la operación Monsanto. Eso sí, hay un pero: Bruselas analiza con lupa la fusión de Bayer y Monsanto porque le asustan sus peligros de oligopolio y tiene previsto pronunciarse este mes. Recuerden que no es una operación cualquiera, pues cuando Monsanto aceptó la oferta del gigante alemán en septiembre de 2016 se encendieron todas las alarmas económicas y éticas. Y es que podría dar lugar a la mayor empresa global de pesticidas y semillas, así como transgénicos, sin olvidar el gran negocio de Bayer (anticonceptivos y abortivos). Parece que a la alemana le gusta demasiado jugar con el ADN para modificarlo o bien para destruirlo. Próximamente, veremos si Bruselas se lo permite o da al traste con su estrategia. Cristina Martín [email protected]