• Eso sí, con mucho dinero: pagará un 44% más del valor al que cotizaban las acciones de la americana en mayo (primera oferta).
  • El gigante germano se hace con el liderazgo global del negocio agroquímico y de semillas.
  • Bayer oculta su afán de oligopolio y proclama que el gran reto "es cómo alimentar a 3.000 millones de personas".
  • Lo dice el mismo coloso que está en los tribunales por su negocio abortista y los efectos secundarios de sus píldoras.
Bayer ha acabado con el suspense sobre su fusión con Monsanto con una hipocresía comparable al dinero que tendrá que pagar por la operación: 66.000 millones de dólares (unos 59.000 millones de euros), según el comunicado en el que se da cuenta del acuerdo entre las dos compañías, firmado por sus presidentes ejecutivos, Werner Baumann y Hugh Grant (en la imagen). En otras palabras, poniendo mucho más dinero en el empeño respecto a la primera oferta lanzada en mayo: los 122 euros por acción de entonces han pasado a 128 dólares. Todo para comerse al número uno de semillas y transgénicos. Y ahora, el gigante, más gigante todavía, dice -también en su comunicado- que el gran reto para la industria de la agricultura "está en cómo alimentar a 3.000 millones de personas más en el mundo en 2050 en una forma sostenible con el medio ambiente". Pero es ahí, en ese preciso punto, cuando la cosa canta por soleares, teniendo en cuenta que el objetivo no es otro -y poco filantrópico- de hacerse con el liderazgo global en el negocio de semillas y pesticidas. Ya les contamos que a Bayer le apasionada el oligopolio. Y entenderán también la contradicción de tan noble afán -todo un desafío para el mundo, según Bayer- con la propia esencia de la multinacional germana, una de las que más se ha enriquecido con su negocio abortivo, sometido ya a cerco judicial. Vean ahí, además, que ha sido con pocos escrúpulos. La prueba está en los efectos secundarios de sus píldoras, como Yaz o Yasmin -ya en los tribunales alemanes- o España, con el Essure, o lo que es lo mismo: más denuncias por las secuelas de sus anticonceptivos. La indemnizaciones pagadas por esos excesos son enormes, sobre todo en Estados Unidos. En el periodo ofrecido desde mayo ha pasado de 62.000 a 66.000 millones de dólares. La oferta supera en un 20% el precio al que cerró Monsanto este martes en Wall Street y está un 44% por encima de mayo. El trabajo queda ahora en manos de los reguladores, que tendrán que dar el visto bueno a la fusión, lo que retrasará la operación, previsiblemente, hasta 2017. Hay que tener en cuenta para ello cómo se reparte ese negocio agroquímico. En 2011, el 75% dependía de cinco firmas: Monsanto, Bayer, BasfDuPont y la suiza Syngenta. Y en los dos últimos años, Dupont se ha fusionado con Dow Chemical, y el gigante asiático China National Chemical Corporation (Chem China) ya tiene el visto bueno en EEUU para adquirir Syngenta. Miriam Prat [email protected]