• Nueva noche de altercados a raíz del desalojo el lunes de una antigua sucursal bancaria.
  • Fernández Díaz, responsabilizó a la alcaldesa Ada Colau de los altercados por gobernar apoyados "en extremistas y radicales".
  • Y es que lo de Colau pacifista ya no cuela: ella ha disparado la violencia antisistema.
Los Mossos d'Esquadra blindaron la pasada noche el denominado "banco expropiado" en el barrio barcelonés de Gràcia para evitar que los manifestantes -okupas violentos- se acercaran al inmueble en la tercera noche consecutiva de disturbios a raíz del desalojo el lunes de esta antigua sucursal bancaria. Los agentes cargaron en varias ocasiones contra los manifestantes -insistimos, okupas violentos y antisistema- tras la concentración que se celebró en la plaza de la Revolución. Una persona fue detenida y otras seis precisaron asistencia médica, dos de ellos Mossos, durante los disturbios en los que se causaron importantes destrozos. Pero llama la atención que solo se detenga a una persona, pues eran muchos los que han cometido esos delitos. En declaraciones a la cadena SER, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, consideró que el problema no es que se celebren manifestaciones sino que es "injusto e indefendible" que se hagan destrozos ya que "la violencia nunca es la solución". Dijo ponerse del "lado del sentido común" en contra de quienes la acusan de apoyo a los okupas, y señaló que el problema es que en barrios densos haya edificios vacíos por motivos especulativos, aunque ello "no justifica la violencia". Pero el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, responsabilizó a Colau de los altercados por gobernar apoyados "en extremistas y radicales". "Es insólito que el equipo municipal esté apoyado por los que protagonizan estas acciones", dijo. Mientras, el director de la Policía autonómica, Albert Batle, defendió en la comisión de Seguridad del Parlament la actuación policial y anunció que los Mossos no permitirán la reocupación del inmueble. Desde la CUP, Mireia Vehí definió la actuación de los Mossos de "violenta, brutal y descontrolada". La imagen que está dando Barcelona, una de las capitales españolas más visitadas por el turismo, es de vergüenza. Y lo de Colau pacifista ya no cuela: ella ha disparado la violencia antisistema. Andrés Velázquez [email protected]