• Y con las nuevas exigencias de capital, menos.
  • Buena prueba de ello es que las entidades redujeron el crédito un 3,77% en octubre.
  • Que los depósitos caigan (-2,1%) no es preocupante que se están marchando a fondos de inversión.
  • Pero los créditos sí: no sólo no se están reactivando sino que están cayendo.
  • En definitiva, el negocio bancario ha dejado de ser negocio.
Desde el máximo histórico (13,6%) registrado en diciembre de 2013, la morosidad bancaria ha ido reduciéndose hasta llegar al 10,5% en octubre de este año, según el dato provisional publicado este viernes por el Banco de España. Que caiga la morosidad es una buena noticia, pero que lo haga tan despacio y, sobre todo, que siga en unos niveles tan elevados, no lo es tanto. Y es que con una mora del 10,5% el crédito no puede fluir. El sector siempre ha considerado que una tasa de morosidad por encima del 9% es muy peligrosa. Dicho de otra manera, los bancos no prestan con una tasa de impagos tan elevada. Y menos todavía si, además, tienen que cumplir con nuevas exigencias de recursos propios. Buena prueba de todo lo que estamos diciendo son los datos publicados este viernes por la Asociación Española de Banca (AEB). Según la patronal que preside José María Roldán (en la imagen), los créditos concedidos por las entidades se redujeron un 3,7% en octubre respecto al mismo mes de 2014. Ciertamente, un dato preocupante, por mucho que el Banco de España anuncie que, por primera vez desde 2011, el crédito se estabilizará en 2016. Habrá que ver. De momento, cae un 3,7% y eso es preocupante. Los balances de la banca correspondientes al mes de octubre publicados por la AEB señalan, además, que los depósitos también han retrocedido, en este caso un 2,1% respecto a octubre de 2014. El motivo: su escasa rentabilidad por los bajísimos tipos de interés. Pero esto no es preocupante, ya que ese dinero se está yendo a otros productos como, por ejemplo, los fondos de inversión. En definitiva, con una morosidad del 10,5% y unas exigencias de capital cada vez más elevadas, es imposible que se reactive el crédito. Y el negocio de los bancos es, precisamente, conceder créditos. Pablo Ferrer [email protected]