• Ya no sólo se cuestiona al Ceo del consorcio, también al presidente, Pablo Vázquez.
  • Y tanto en el consorcio como en Renfe, Berta Barrero no ayuda a que se relaje la situación.
  • Mientras, OHL, el que más ha presionado para el cambio de Ceo, continúa su discusión con la gallega Copasa.
  • Los saudíes han pedido cosas que no estaban en el contrato inicial, pero no están dispuestos a poner más dinero.
  • Claro que las condiciones tecnológicas de la obra son muy especiales y las dificultades técnicas están empezando a asustar.
Casi dos semanas después, volvemos a hablar del AVE La Meca-Medina, pues los problemas se acumulan. Y es que ahora el caos aboca este 'megaproyecto' a un prearbitraje. Esto supone que no hay acuerdo entre el consorcio español, asesorado por el bufete Herbert Smith, y el cliente (Arabia Saudí), por lo que la reputación del primero baja. Ya no sólo se cuestiona al Ceo del consorcio, Santiago Ruiz, sino también al presidente del mismo, Pablo Vázquez, que a su vez es el máximo dirigente de Renfe. Y es que resulta un tanto paradójico que haya habido ya cuatro Ceos, pero la silla de presidente sólo la hayan ocupado dos personas: con el cambio de gobierno, Manuel Benegas fue sustituido en abril de 2012 por Vázquez, que entonces presidía Ineco. Y tanto en el consorcio como en el operador ferroviario, ha emergido la figura de Berta Barrero, actual responsable de la Dirección General de Operaciones de Renfe. Pero no ayuda precisamente a que se relaje la situación, pues tiene a todos bastante cabreados. Eso sí, la que parece estar ausente del lío es la ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor. Y es que dado que está en funciones, 'pasa' de viajar a Riad. Mientras, entre las doce empresas que forman el consorcio español tampoco las relaciones van de maravilla. Por ejemplo, OHL es el grupo que más ha presionado para que se produzca el cambio de Ceo. Además, mantiene una discusión con la gallega Copasa, pues ha criticado que se diera más trabajo a socios 'segundones'. Claro que las dificultades para el 'megaproyecto' no sólo están en el consorcio, también en el cliente. Y es que los saudíes han pedido cosas que no estaban en el contrato inicial, provocando sobrecostes, pero no están dispuestos a poner más dinero (ni un euro más de los 6.700 millones presupuestados)… ¿Será que la caída del precio del petróleo les ha dejado 'tocados'? Resulta algo difícil de creer, pues aunque les puede haber afectado, están a años luz de la ruina. Asimismo, conviene subrayar que las condiciones tecnológicas de la obra son muy especiales: no es baladí construir un AVE en pleno desierto. Además, nunca antes la ingeniería española de la alta velocidad se ha visto en semejante tesitura y está en juego su prestigio. Las dificultades técnicas están empezando a asustar, pero esperemos que se quede sólo en un susto porque la reputación no es algo que se recupera de hoy para mañana. Cristina Martín [email protected]