• Los documentos desvelados por el diario Clarín confirman nuevas sospechas que provocan un ataque de nervios en el Gobierno kirchnerista.
  • Se trata de pruebas que refutan el intento de desmentida del ministro jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que rompió un ejemplar del periódico ante los medios.
  • Dos jueces declinan hacerse cargo de denuncia contra presidenta Cristina Fernández.
En Argentina, el caso Nisman sobrevuela al 'kirchnerismo' y convierte al régimen político en sospechoso de todo lo que ocurra a partir de ahora en el país. Recordemos el caso sucintamente: pocos días después de que el fiscal Alberto Nisman presentase una denuncia contra la presidenta Cristina Fernández, el ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, y otros dirigentes oficialistas, fue hallado muerto en su vivienda en la capital del país sudamericano con un disparo en la cabeza. El fiscal había acusado a Fernández de liderar un complot para encubrir a los iraníes acusados del estallido de la sede de la organización mutual AMIA que dejó 85 muertos en Buenos Aires. Irán siempre ha negado estar relacionado con el atentado.

Pues bien: lo último que publica Clarín son unos documentos que confirman que Nisman pensó en pedir el arresto de la presidenta Cristina Fernández. Son copias del borrador que escribió en junio del 2014 y que están en la causa que investiga la fiscal Fein. Ratifican la primicia que dio Clarín el domingo basada en fuentes judiciales. Y se trata de pruebas que refutan el intento de desmentida del ministro jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. 

Y es que, en un gesto de violencia de alcances imprevisibles, Capitanich (en la imagen) rompió este fin de semana frente a las cámaras y durante su habitual conferencia de prensa, dos páginas de la edición del pasado domingo de Clarín a las que calificó: "Todo esto es basura, todo el tiempo es mentira y basura. Por eso es importante que el pueblo argentino sepa quién le miente". 

A ello se añade que dos jueces se excusaron ayer lunes de investigar la denuncia que presentó el difunto fiscal Alberto Nisman contra la presidenta de Argentina y funcionarios de su Gobierno, a quienes acusó de buscar encubrir a los supuestos autores de la voladura de una organización comunitaria judía en Buenos Aires en 1994, según Reuters

Lo cierto es que todavía no está claro si Nisman se suicidó o si fue asesinado. Las misteriosas circunstancias que rodean a su muerte han desatado una tormenta política e infinidad de teorías conspirativas. Y han provocado el nerviosismo del Kirchneismo.

En esas teorías, además, el Gobierno argentino carece de credibilidad. De hecho, en La Nación, Daniel Sabsay afirmaba: "La sociedad argentina vive un momento de conmoción frente a la muerte del fiscal Nisman que pone de manifiesto la debilidad extrema de nuestras instituciones y de la que se deriva la impunidad de los ejecutores del atentado terrorista más grave de la historia de nuestro país.

La respuesta de la titular del Ejecutivo ha sido tardía, vacilante y ha significado una injustificada intromisión en el Poder Judicial y en el Ministerio Público. La ciudadanía pide justicia y castigo para los responsables de la voladura de la AMIA, de su posterior encubrimiento, procesos a los que hoy se suma el de la muerte de Alberto Nisman. Urge la investigación de los graves hechos denunciados por el fiscal".

Andrés Velázquez
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