• ¿Cómo es posible que la valoración del grupo haya pasado en tres meses de 4.500 millones de euros a entre 6.225 y 8.025 millones?
  • El precio máximo que hoy se decide es clave para confirmar la salida de Ferrovial y TCI del núcleo duro de accionistas de referencia.
  • La constructora y el fondo británico ofrecieron un precio de 48,6 y 51,6 euros por acción y la parte alta de la horquilla está ahora en 55.
  • Corporación Alba ofreció 53,3 euros y lo más probable es que se quede o que aumente su participación.
  • La otra opción es buscar fondos de inversión, con el peligro añadido de que juegan a corto plazo (una amenaza para la estabilidad).
  • También podrían entrar los bancos colocadores de la OPV, conocedores del interés que ha despertado la oferta.

Contábamos la semana pasada que el éxito de la OPV de AENA ha tenido dos consecuencias: por un lado, el presidente, José Manuel Vargas (en la imagen), ha pedido quedarse al menos dos años como gestor de una AENA semipública (sus planes iniciales eran cerrar la operación y largarse) y por otro, ha alterado los planes en el núcleo duro de los inversores institucionales (21%). Hasta ahora lo iban a formar Ferrovial (6,5%), el fondo británico The Children's Investmet Fund (TCI) (6,55%) y Corporación Financiera Alba, de los March (8%). Los tres pactaron en noviembre comprar sus participaciones en una horquilla de precios de entre 48,6 y 53,3 euros, pero esa horquilla, con el avance de la OPV, está actualmente entre 43 y 55 euros. En suma, el Ministerio de Fomento, del que depende AENA, está obligado a sondear nuevos socios y estables, en la medida de lo posible.

En otras palabras, es Alba la menos perjudicada en el caso de tener que readaptarse si quiere seguir en el núcleo duro, adaptándose a la nueva horquilla de precios. Y será si quiere, porque no está obligada a hacerlo según los términos pactados por contrato -al igual que Ferrovial o TCI-. Dicho de otro modo, si sube el precio no vinculante pactado en noviembre podrían quedar fuera, largarse. El precio máximo se dará a conocer este martes y será el mismo para los inversores institucionales (21%) que para los particulares (28%).

El precio máximo será decisivo, por tanto, para saber qué decidirán Ferrovial, que ofreció 48,6 euros por acción; TCI, 51,6 euros o los March, 53,3 euros. Los March se pueden quedar, es probable, pero no está claro en los otros dos casos, en el caso de que el precio final deje pequeñas sus ofertas. Más bien todo indica lo contrario: saldar el núcleo duro.

Las posibilidades de AENA en este caso son varias. Puede ofrecerle a los March que se queden con el 21% o buscar, lo más probable, nuevos socios, posibilidad apuntada en septiembre por el entonces secretario de Infraestructuras y hoy ministro de Justicia, Rafael Catalá. "Las varias firmas, como fondos de inversión y operadores de infraestructuras" de las que habló Catalá entonces vuelven a escena. Si son operadores de infraestructuras, jugarán a favor de la compañía, pero si son fondos de inversión, especulativos y que juegan a corto plazo, el peligro para la estabilidad es evidente.

Por el mismo motivo, la operación podría interesar a los bancos colocadores de la OPV, más conscientes que nadie del interés que ha despertado la oferta entre los particulares: la demanda de títulos cubrió en pocas horas órdenes para el 49% que se va a privatizar (es decir, la suma de los dos tramos, el institucional y el minorista). Entre esos bancos están el Santander, BBVA, Goldman Sachs, Bank of America o Morgan Stanley.

A la espera del desenlace, hay una consideración inevitable. La realidad de que se iba a malvender AENA, según los propósitos iniciales. Desde el mes de octubre, en el que se paralizó la operación, la valoración ha pasado de 4.500 millones -según el informe encargado a los bancos de inversión por Vargas- a una horquilla de entre 6.225 y 8.025 millones.

Rafael Esparza

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