• El Ayuntamiento 'tranquiliza' a la agencia de calificación, que había mostrado algunas dudas por la gestión de un gobierno radical.
  • La propia alcaldesa se había encargado de alimentarlas con decisiones como la 'moratoria hotelera' o su renuncia a los Juegos Olímpicos de invierno.
  • En fin, S&P señala que la ciudad cuenta con una sólida gestión financiera, una liquidez excepcional y un buen comportamiento presupuestario.
La muy capitalista agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) ha visitado el Ayuntamiento de Barcelona, según el propio consistorio, para tomar notas de alguna cuestiones antes de poner una nota a la deuda, que ha mantenido el rating como estaba ('BBB' y perspectiva estable). Seguramente, S&P tenía algunas dudas sobre la gestión de un gobierno de izquierdas -ya saben, la alcaldesa, Ada Colau, fue también la artífice de de la plataforma contra los desahucios-, pero el consistorio lo ha entendido a su manera. Ha interpretado la noticia como un espaldarazo a los nuevos presupuestos para la capital. No importa nada, por ejemplo, ni puede despertar sospechas que Colau anunciara medidas como la congelación de las licencias turísticas o que diera carpetazo a la candidatura de Barcelona a los Juegos Olímpicos de invierno de 2026. El Ayuntamiento ha anunciado a través de un comunicado que la nueva gerencia económica mantuvo una reunión con representantes de S&P, que han mantenido la calificación por el giro social dado por el ayuntamiento. Vamos, que les han gustado los nuevos planes presupuestarios para aumentar el gasto en programas sociales. El teniente de alcalde de Economía, Gerardo Pisarello, ha deducido de las conclusiones de S&P que es cuestión sólo de "voluntad política ajustar las cuentas al servicio del rescate de la ciudadanía más golpeada por la crisis". Nada nuevo en retórica habitual. Y dicho sea todo, el veredicto de S&P es impecable: la ciudad, dice el ayuntamiento que dice la agencia, cuenta con una sólida gestión financiera, una liquidez excepcional y un buen comportamiento presupuestario. ¡Aúpa, Ada! Daniel Esparza [email protected]