• La compañía presenta un mayor resultado a costa de apalancarse.
  • En otras palabras, cambia beneficios por deuda.
  • Todo ello con un conjunto de triquiñuelas contables (muy legales, eso sí), al grito de "después de mi, el diluvio".
  • Y Saeta Yield le permite traspasar renovables que no ha sido capaz de vender, deuda incluida.
  • Con todo esto, sorprende lo bonancible de la prensa 'salmón' con unos resultados tan lamentables.
Pues ya está aquí, y esta vez con diurnidad, mi 'trilero' favorito. Y es que no puedo remediarlo, cada vez me sorprenden más las maniobras del Sr. Florentino Pérez -¡Oh capitán, mi capitán!- (en la imagen), para 'arreglar' las cuentas de su corporación del primer trimestre. La cifra de negocios cae un 7,6% que son, ni más ni menos, 648 millones de euros (M€) menos que en el pasado ejercicio. Como consecuencia de ello, el Ebitda se reduce en un 9,5%, 62M€ menos y, por ende, a pesar de haber reducido  48 millones en amortizaciones, el beneficio ordinario no alcanza, por 22M€, los 455M€ del 2015. Pues nada, el Sr. Pérez (¡Oh capitán, mi capitán!) saca la chistera y nos pone un conejo encima de la cuenta de resultados: vende el forward (contrato de compraventa similar a los futuros) que tenía por las acciones de Iberdrola, y realiza 95M€, directamente a resultados financieros. Eso sí, inmediatamente vuelve a comprar otras dos opciones por las mismas acciones y se deja 117M€, que se han de sumar a la deuda de la sociedad (genial, cambiar resultados por deuda). Además, tiene la suerte de encontrarse con 72M€ que se ha ahorrado por la refinanciación de deuda a tipos de interés más bajos, y ¡¡voila!! nos presenta un resultado neto de 220M€, "un 6% más que en 2015". ACS va bien. No se acaban aquí los 'triles'. Envía a patrimonio neto ajustes por cambio de valoración (314M€) que, por supuesto, no aparecen en la cuenta de resultados. Y es que el patrimonio de ACS lo aguanta todo, hasta la compra de 120M de autocartera de Hochtief y el pago de 79M€ de dividendos. Eso sí, aumentando la deuda financiera bruta, que se sitúa en 10.770M€, que son 25M€ más que en el 2015. Y encima cambia deuda a largo plazo por deuda a corto plazo en unos 569M€. La deuda neta se sitúa en 3.840M€, 1.200M€ más que a diciembre de 2015 y todo eso a pesar de los 1.600M€ que, nos dice, han crecido las inversiones. No me gusta criticar a mis colegas, pero dando un vistazo a lo publicado hasta ahora de las cuentas de ACS en las páginas de los digitales salmones 'más afamados', me sorprende que hayan obviado estas maniobras y se hayan dedicado a la copia exacta de las explicaciones y cifras de la nota de prensa de la compañía. Así nos luce el pelo, pero en fin, todo sea por no buscarnos problemas y, sobre todo, por la publicidad. Pero no se ha quedado aquí la maniobra de maquillaje. Ya en febrero de este año, con motivo de la presentación de las cuentas de diciembre, puse en duda los 859M€ de activos mantenidos para la venta, procedentes de las renovables y de las líneas de transmisión. Llevaban ya más de dos años en esta situación para evitar tener que reconocer su deterioro por la pérdida de valor a causa de la desaparición de las subvenciones de Zapatero, y ACS era incapaz de colocarlos. Parece que ya había despertado la suspicacia del auditor y en cualquier momento le podía haber supuesto, a la compañía, una salvedad en el informe. Miro en qué situación está, a fecha de marzo, y veo con sorpresa que ya solo son 629M€. El maestro Pérez (¡Oh capitán, mi capitán!), resulta que ha colocado dos plantas termosolares a Saeta Yield –participada por ACS en un 24,21%- por 119M€, con lo que estos activos consolidarán desde ya con Saeta. Con esto se ha quitado un problema con el auditor. Además, en abril vendió al fondo estadounidense GIP un 24,1% de la compañía, junto con un acuerdo que establece que, hasta el 2017, ACS traspasará más activos a Saeta. Otra vez, Genial. Bueno, yo estoy en ascuas para ver cómo mi Florentino (¡Oh capitán, mi capitán!) soluciona la otra peladilla de su balance: los 2.941M€ de fondos de comercio en su activo. Sobre todo, en el momento que tenga que empezar a amortizarlos a razón de un 10% anual, y le caigan en la cuenta de resultados a razón de 294M€ anuales. Esta noche no voy a dormir soñando con las soluciones del mago financiero. Rodrigo de Silos [email protected]