• Las acciones del grupo caen más de un 30% tras anunciar una ampliación de capital de 650 millones de euros.
  • Es la mitad de su capitalización bursátil.
  • Y el viernes pasado, la compañía anunció que las ventas y el Ebitda de 2015 serán inferiores al previsto.
  • El grupo andaluz no logra recuperarse del golpe sufrido en noviembre de 2014, cuando las acciones se desplomaron un 54% en dos sesiones, al aflorar más deuda no incluida en las cuentas.
No hay manera. A pesar de cambiar al consejero delegado, admitir que la deuda del grupo era superior, a pesar de realizar varios road shows con analistas y lavar su imagen con un tour periodístico de su nuevo Ceo, los títulos de Abengoa no logran remontar desde que se desató la tormenta, en noviembre de 2014. El último episodio, el de este lunes: la compañía presidida por Felipe Benjumea (en la imagen) ha anunciado una ampliación de capital de 650 millones de euros y las acciones se han desplomado cerca de un 30%. Es cierto que es la reacción habitual a este tipo de anuncios, pero una caída del 30% no es normal, aunque se trate de la mitad de la capitalización bursátil del grupo. Sin duda, los Benjumea tienen un problema serio. Y es que Abengoa está inmersa en un círculo vicioso del que no sabe salir o, al menos, no ha dado con la tecla para hacerlo. Por un lado, necesita reducir como sea el endeudamiento y aumentar el flujo de caja. Para ello, la compañía anunció el viernes pasado, aprovechando la presentación de reslutados del primer semestre, unas desinversiones de entre 1.800 y 1.900 millones de euros este año, por encima de los 1.600 millones previstos inicialmente. Hasta la fecha, las desiversiones alcanzan los 1.400 millones. Eso está bien, pero no hay que olvidar que las desinversiones proporcionan fondos en el momento,, pero suponen la jibarización del grupo. Y éste necesita crecer –invertir- para seguir adelante. Ahora bien, si el dinero recaudado se utiliza para amortizar deuda... Sea como fuere, al anuncio de la ampliación de capital se une el realizado el viernes pasado, en la presentación de resultados. La multinacional sevillana prevé aumentar sus ingresos este año entre un 2% y un 8% (entre 7.300 y 7.700 millones de euros), por debajo de los 7.750 y 7.850 millones previstos inicialmente. Por su parte, el Ebitda caerá entre un 4% y un 7% respecto a las previsiones iniciales. Así, en lugar de 1.330 y 1.380 millones de euros, será de 1.310 y 1.360 millones. No es mucha diferencia, como tampoco justifica una caída de cotización del 30% la ampliación de capital. Pero a perro flaco, todo son pulgas. El mercado no se fía de Abengoa y eso es un problema serio. Pablo Ferrer [email protected]