• En cualquier caso no firmará nada antes del 1 de enero para no provisionar este año entre el 20% y el 25% de los créditos.
  • Y tampoco esperarán hasta el concurso de acreedores (en marzo): tendrían que provisionar el 100% por exigencia del BCE.
  • Lo mejor, agotar los plazos. No están dispuestos a más: ya han perdido 165 millones en circulante.
  • El Santander da un giro y también está hasta el gorro, como el HSBC o el resto de los bancos españoles.
  • Piden a KPMG que acelere su informe sobre el mapa de deuda de Abengoa y, a partir de ahí, negociar.
  • Irrita la especulación sobre el valor con posiciones bajistas como las de BlackRock, al que se incorporó el ex Ceo Sánchez Ortega.
No hay novedades de relieve en Abengoa tras la nueva reunión, este miércoles, entre los representantes de la banca acreedora porque toca, básicamente, no ponerse nerviosos y esperar. Es al menos lo que tienen claro los bancos, manifiestamente molestos por lo que van conociendo de la situación financiera real de la energética andaluza. Y a partir de ahí, pueden concluir sobre el presente inmediato, lo cual encenderá más la irritación, si cabe, entre los trabajadores. La incertidumbre en la empresa en preconcurso de acreedores es enorme. No es para menos: se acerca la Navidad y hay dos nóminas en juego. Algo de eso les hemos contado, a propósito de la evidencia en la que ha dejado Felipe Benjumea a los políticos. En Sevilla y, más en concreto, en el centro de trabajo de Palmas Altas, están que braman. Para los bancos acreedores -es lo que más claro tienen en estos momentos- se trata de apurar los plazos y esperar al 1 de enero. Antes de esa fecha no van a firmar nada. La razón es relativamente sencilla: si firmaran algo antes de esa fecha tendrían que provisionar entre el 20% y el 25% del riesgo asumido. Pero no quieren provisionar nada más hasta enero. Ya han salido bastante escaldados por haber perdido 165 millones de euros en circulante, por las líneas de crédito, desde la entrada de Abengoa en preconcurso. Ahora bien, tampoco quieren tener que provisionar el 100%, que es lo que sucedería si Abengoa entra en concurso de acreedores. La diferencia es abismal, como quien dice, pero ese 100% es a lo que les obligaría el Banco Central Europeo (BCE). Y eso, naturalmente, es lo que quieren evitar. Sitúen, a partir de ahí, los plazos que maneja la banca para llegar a un acuerdo sobre la reestructuración de la deuda o un arreglo en el grupo andaluz. A partir de enero, quedarán todavía los tres meses legales del preocuncurso de acreedores. La empresa sigue, por tanto, en color de hormiga, y sin que se vea ninguna salida del túnel a corto plazo. Esa esa la razón fundamental de lo irritante que puede llegar a ser mira la cotización en bolsa de las acciones B de Abengoa. Una montaña rusa que pone de manifiesto la especulación en las posiciones bajistas. Recuerden que es lo que hizo precisamente BlackRock, la gestora a la que se incorporó Manuel Sánchez Ortega cuando dejó de ser consejero delegado de Abengoa. La indemnización, encima, 4,5 millones de euros. Otro dislate. La de Felipe Benjumea canta por soleares: 11,5 millones. Las acciones B vuelven a subir con fuerza este miércoles en el mercado continuo (en torno al 7%), del mismo modo que ayer martes cayeron un 9%, en línea con los últimos días, y después de las fuertes subidas de la semana pasada. Un thriller. La excusa esta vez, la reunión de este miércoles, a la que se sumaba lo sabido sobre las necesidades de liquidez que plantea Abengoa (450 millones) y a lo que la reducen los bancos acreedores (300 millones) y con nuevas garantías. Entre ellas, Abengoa Yield, pero todo hay que decirlo: lo que ha contestado Abengoa es que la yieldco es parte de la garantía que dio a los bonistas. Hay más: todo lo que ha conocido la banca acreedora sobre la situación real de endeudamiento de Abengoa pinta como en un mal sueño. O si lo prefieren: la empresa está en una fase más crítica de lo que esperaban por su endeudamiento. Es lo que va sabiendo KPMG, que añade que la cosa -ese genérico- pinta bastante mal. Es importante cómo lo ve KPMG porque incide directamente en cómo lo que ven los bancos. Y ¿cómo están los bancos? Hasta el gorro. En Hispanidad le hemos informado de que el Santander era el banco más dispuesto a salvar Abengoa. Pues bien, hasta eso ha cambiado. El banco de Ana Botín, que lidera el steeting committe (comité ejecutivo) para negociar, está tan harto de la situación como el británico HSBC o como el resto de los bancos españoles más expuestos: Caixabank, Bankia, Popular y Sabadell. Por eso han metido prisa a KPKG. Le han pedido prisa en la elaboración del mapa de deuda, que así lo llaman, de Abengoa. A ser posible que estregue ese informe esta  misma semana. En ese mapa aparecerán dibujadas todas las aristas del endeudamiento real del grupo andaluz: por activos, por países, por sectores, por la matriz y las filiales. Ni el Santander ni el resto de los acreedores esperan ya, tampoco, la llegada de un caballero blanco. Ni lo ven ni lo esperan. Es una de las opciones que barajaba el Santander: un socio industrial. Todo lo que se han encontrado es peor de lo que esperaban y la cosa -ese genérico- invita a todo menos a hacer filigranas. Rafael Esparza [email protected]