• Y eso, gracias a que La Zarzuela ha presionado a la banca para que salve la compañía.
  • Y ojo: es la primera intromisión empresarial conocida durante el reinado de Felipe VI.
  • Como correo con la Casa Real, el duque de San Carlos, Álvaro Fernández-Villaverde y Silva, miembro del Consejo Asesor Internacional de la firma.
  • Eso sí, a cambio de la posible nueva aportación de los bancos acreedores, Abengoa tendría que vender activos por 400 millones de euros.
  • De los tres escenarios planteados por la auditora es el único en que puede haber acuerdo. Los acreedores se comprometen a responder en 15 días.
  • Pero la presión no sólo viene de la Monarquía también viene del Gobierno, del PSOE y de la Junta de Andalucía.
  • Todo sea por salvar Abengoa. El cabreo en el sector bancario crece.
  • Y Gestamp se crece: advierte que no pondrá ni un euro más de los 350 millones comprometidos. Y eso con el descuento del 20% y sin vender 'activos estratégicos'.
La auditora KPMG hizo un borrador de informe sobre Abengoa, sin que el equipo directivo colaboradora en exceso. Luego la banca acreedora le mandó ampliarlo al horizonte del 31 de diciembre de 2016. El pasado martes entregaba su informe a la banca acreedora y a Gestamp. Planeaba tres escenarios: en el primero, se trataba de que Abengoa solucionara su problema de deuda por el sistema más ortodoxo, vendiendo activos. Ahí Gestamp se niega en redondo y amenaza con retirar su oferta. Los hermanos vascos Jon y Francisco Riberas no quieren una Abengoa coja. Tengan en cuenta que uno está en el negocio de las carrocerías, pero el otro venía de vender su negocio de renovables y quería entrar en la ingeniería más famosa del sector, Abengoa, no en una Abengoa mutilada. Claro que no todos los bancos, casi ninguno, aceptan la postura de fuerza de los Riberas: entre otras cosas porque su aportación -en total 350 millones de euros-, supone comprar, en la cuota parte de 250 millones de euros, con un descuento del 20%. Algo que, en puridad, debiera haber sido prohibido por la CNMV. A fin de cuentas, supone depreciar la acción por debajo del precio de mercado. Además, a ningún otro se le permite comprar tan barato como a los dos hermanos. En cualquier caso, la banca cede aquí, ya de entrada, y se pasa a un tercer escenario que es el contario: no se vende activos pero entonces la necesidad de financiación bancaria (dejo a un lado la financiación de proyectos concretos) superaría los 2.000 millones de euros. Inadmisible para la banca acreedora, que dejaría caer a Abengoa. Hasta para el Santander. No digamos nada para la banca extranjera. Y queda la opción intermedia, que es la que los bancos se han comprometido a estudiar con la promesa de responder en el plazo de 15 días. En pocas palabras, KPMG dice que habría que vender activos por 400 millones de euros y que la banca debería aportar nuevos créditos por 1.000 millones de euros. A escote claro, porque si la banca española tira hacia delante, la extranjera muy a su pesar se verá obligada a seguirle. Eso sí, los Riberas no se mueven un palmo de su oferta. Y la banca no sólo no está dispuesta a poner dinero a un proyecto que no ve claro sino que se jibariza. Y a todo esto, ¿por qué la banca acreedora, siendo mayoría (Caixabank, Bankia, Sabadell y Popular)  la que se opone al plan Gestamp y a seguir poniendo dinero, ha vuelto a ceder y lo normal es que se llegue a un acuerdo? Pues por las presiones recibidas. Entendámonos, Javier Benjumea hizo favores a todas las instituciones públicas, sobre todo, con fichajes para su multitud de consejos asesores. Ahora cuenta con apoyos importantes que presionan a la banca. El más importante la Casa Real, donde el enlace es Álvaro Fernández-Villaverde, duque de San Carlos, marqués del Viso, marqués de Pozo Rubio y grande de España, quien fuera portavoz del Banco Hispano Americano y director general del Patrimonio, muy querido  por dos generaciones de la familia real. Miembro del Consejo Internacional que vicepreside el vocal del Consejo de Administración, José Borrell, y donde figura el ínclito Martínez Rico, socio de los Montoro y hermano del todopoderoso, director de Gabinete del ministro de Hacienda. Y por cierto, la presión ejercida por la Casa Real no es baladí porque se trata del primer caso conocido, bajo el reinado de Felipe VI, en el que la Zarzuela se entromete en un conflicto empresarial. Felipe VI dejó claro que no quería caer en los vicios de su padre. Pues cuidado: este puede ser su primer pecado. Por salvar a una empresa, de acuerdo, pero… Por cierto, la banca acreedora también brama contra el método elegido: por que si son los Riberas quienes van a mandar, entonces la banca acreedora no podrá colocar a un equipo directivo de su confianza. Vamos, que todavía hay reticencias. Eulogio López [email protected]