• Es la perversión de las inteligencias: porque España no se entiende sin la fe cristiana.
  • Por eso, el ataque principal es la cristofobia.
  • Especialmente, los ataques a la Eucaristía y a Santa María.
  • El ataque secundario es el político, con un parlamento poblado por la derecha pagana y por la izquierda progre.
  • Es el momento de comprometerse con España y de recuperar el patriotismo.
  • En el caso de España, patriotismo es comprometerse con su esencia: el cristianismo.
  • Y me temo que esto lo ha olvidado quien primero debía recordarlo: el actual Rey de España, Felipe VI.
  • Y sin esta premisa, tampoco puede entenderse la difícil formación del nuevo Gobierno.
Comunistas, independentistas, antisistema, socialistas progres, derecha pagana del PP y derecha jacobina de Ciudadanos: unos más, unos menos pero todos contra España. ¿Por qué? ¿Quizás contra un sentido patriótico, o como dicen los podemitas por un militarismo rampante? No, lo que repugna, tanto a la izquierda como a la derecha españolas es el origen cristiano de España. Eso es lo que no soportan. Los unos por cristófobos y anticlericales, los otros por tibios y por incoherentes. Al final, de una u otra forma, todos contra la esencia de España, empezando por sus representantes, en el Día de la Fiesta Nacional de España, la Virgen del Pilar, patrona de la nación española y patrona de la Hispanidad mestiza: una sola fe, en Cristo, una sola lengua, una sola raza. Sí, también raza, porque los españoles no esclavizamos ni exterminamos a los indígenas americanos, como hicieron los ingleses: como éramos católicos nos mezclamos con ellos. En resumen, lo que odian es la esencia cristiana de España, un país que no se entiende sin su fe en Cristo y que, como Tierra de María, no se entiende sin el amor a la Madre de Dios. Eso es lo que detesta tanto la izquierda como la derecha. Sí, una derecha que ha perdido sus orígenes cristianos, una derecha pagana y tibia, la del PP, y un jacobinismo liberaloide, el de Ciudadanos de Albert Rivera, que corre el peligro de pasar del liberalismo al fascismo porque, vacío de Cristo, acaba divinizando a la nación, como los nacionalistas catalanes divinizan a Cataluña. Porque la patria es la democracia de los muertos, y porque nuestro presente es nuestro pasado y el hijo es el padre del hombre. En resumen, en España vivimos la perversión de las inteligencias: la nación española no se entiende sin la fe cristiana y la cristofobia lleva al odio a España… por mor de sus propios representantes políticos, presuntos encargados de su defensa. Por eso, el ataque principal contra la patria española es la cristofobia. Especialmente, los ataques a la Eucaristía -la batalla de hoy es la batalla eucarística- y a Santa María, en esta "tierra de María", como la bautizara Juan Pablo II. El ataque secundario, el político, viene marcado por la descrita derecha pagana y por la izquierda progre. Esta última, en su relativismo, siempre anda a la búsqueda de principios que tantas veces resultan finales y, siempre, desalentadores y desesperanzados. Principios de miras cortas los de la izquierda española, incapaces de dar sentido a la existencia e irremisiblemente caducos. Sólo Cristo llena. Así que ha llegado el momento de comprometerse con España y de recuperar el patriotismo. En el caso de España, patriotismo es comprometerse con su esencia: la fe cristiana. Y me temo que el origen cristiano de España ha sido olvidado hasta por el que más está obligado a recordarlo y a ejemplificarlo: SM el Rey de España, Felipe VI (en la imagen). Y sin esto, no puede entenderse la difícil formación del nuevo Gobierno. Sin fe, la nota distintiva del español, el cainismo y el guerracivilismo mueren con la puesta de sol y renace con cada amanecer. Eulogio López [email protected]