• La demanda civil acusa a varios funcionarios saudíes por ayudar a algunos de los terroristas que secuestraron los aviones utilizados en el atentado.
  • George Bush y Barack Obama han afirmado en varias ocasiones que no hay pruebas suficientes y esperan un cambio de postura con Donald Trump.
  • Arabia Saudí es un importante aliado de Estados Unidos frente a Irán, y Washington tiene importantes intereses por el petróleo que poseen los saudíes.
Familiares de 800 víctimas del ataque terrorista del 11-S (murieron unas 3.000 personas) presentaron este lunes una denuncia contra Arabia Saudí, país al que acusan de complicidad en el atentado, en la que reclaman compensaciones económicas, informa 20minutos. Los familiares de las víctimas presentaron la demanda pocos meses después de aprobarse en el congreso estadounidense la ley de 'Justicia Contra los Patrocinadores del Terrorismo' (JASTA, sus siglas en inglés). Hay que recordar que, hasta el momento, los expresidentes George Bush y Barack Obama han afirmado en varias ocasiones que no hay pruebas suficientes para vincular el ataque del 11-S con Arabia Saudí, pero los familiares de las víctimas esperan un posible cambio de postura con el nuevo mandatario, Donald Trump. La demanda civil acusa a varios funcionarios de Arabia Saudí de estar presuntamente involucrados en el ataque, ya que supuestamente ayudaron a algunos de los terroristas que secuestraron los aviones comerciales utilizados en el atentado. El documento, presentado por la firma legal Kreindler & Kreindler, afirma que estos funcionarios, de embajadas saudíes, apoyaron a los secuestradores Salem al-Hazmi y Khalid Al-Mihdhar un año y medio antes del 11-S en varios aspectos. Entre ellos, se detalla la facilitación de "dinero, protección, consejos, contactos, transporte, asistencia con el idioma y la cultura de EEUU, identificación y el acceso a cursos de entrenamiento de pilotos". Asimismo, la denuncia presenta pruebas de que empleados de la embajada saudí en Alemania presuntamente apoyaron al líder del grupo de secuestradores, Mohamed Atta, y apunta que otro empleado del gobierno de Arabia Saudí estaba en el mismo hotel que varios de los atacantes en el estado de Virginia la noche antes del ataque. De los 19 secuestradores, 15 de ellos eran de nacionalidad saudí, y 3 de ellos habían trabajado para el gobierno de ese país. También, dice el texto, la familia real saudí era consciente de que fondos de varias organizaciones caritativas estaban acabando en manos de Al-Qaeda, algo que permitían para contar con el apoyo de los musulmanes extremistas del país y permanecer así en el poder. "Durante la década anterior al 11 de septiembre de 2001, Arabia Saudí fue responsable de financiación sustancial de Al Qaeda, que era vital para las operaciones de la organización terrorista y sus preparativos para la materialización de los ataques del 11 S". Arabia Saudí es un importante aliado de Estados Unidos frente a Irán, y donde además Washington tiene importantes intereses por el petróleo que poseen los saudíes. Andrés Velázquez [email protected]