lunes, 22 enero 2018 Número de edición: 5350
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Colegio y padres, responsabilidad de todos

Colegio y padres, responsabilidad de todos

La familia es tan deseada y está tan integrada en nuestras vidas, como desprotegida. Y me explico. Es la institución más querida según los estudios sociológicos del CIS, pero cualquiera de ustedes sabe qué poco se hace por ella desde la política. O dicho de otra forma, es la institución con más leyes anti familia.

Es raro que ningún pensador, venga de la corriente que venga, no termine hundiendo la razón en la humildad y retorne a la familia, la que tuvo, la que tiene, la que desea…

Pero si hay algo que caracteriza a este tiempo es la falta de pensamiento, embargado por la ideologización y el sentimentalismo de la razón. Políticos y juristas, no se dan cuenta de la riqueza del valor del ser humano desde sus raíces naturales -o sí-. Y junto a ellos, determinadas corrientes populistas como la ideología de género se empeñan en desmontar la antropología que nos sostiene a todos independientemente de nuestras creencias, nuestro estrato social, la raza o la edad…

Leí hace poco el siguiente aforismo: El precio de la educación, solo se paga una vez… El precio de la ignorancia se paga toda la vida… Y me hizo pensar, porque vi que hoy, todavía, hay quien no se da cuenta de esto. Y no me refiero ahora a los ministros de educación… Ni tan siquiera a los maestros de escuela. Hablo más de los padres de familia, los primeros responsables de la educación de sus hijos.

De acuerdo, podríamos decir muchos, pero, ¿de quién ha dependido la educación de los padres? ¿Y la de los padres de los padres? Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo que tener un piano no lo vuelve a uno en pianista dijo acertadamente Michael Levine.

Los padres a veces son las víctimas de una mala aplicación de la educación que recibieron y, como consecuencia posterior, la de sus hijos… Y así podríamos decir que los errores ruedan generación tras generación.

Hoy en día, no puedo estar de acuerdo con esa descarga de responsabilidades. Antes de hoy los padres nunca tuvieron tantos medios a su disposición. Por el contrario, antaño, muchos padres de familia, hombres de campo, obreros, gente de ganado que posiblemente no sabían ni escribir, asumían la educación como un gesto de honor, respeto y responsabilidad…. Y ante la falta de medios económicos o intelectuales, la educación recibida en casa era la base para llegar a más y mejor al día de mañana. Esto, todo esto, se ha perdido. En casa se educa a la persona, en el colegio la ciencia. Y soy partidario de que la ciencia esté al servicio de la persona, y no al revés, cuyo fracaso actual es este cambio de factores, que como vemos en este caso, sí alteran el producto.

De aquí que la libertad de enseñanza que muchos padres defendemos sea imprescindible, porque el colegio es una herramienta fundamental como complemento a la educación de casa, la que cada padre considera más adecuada para sus hijos. Solo los Estados totalitarios (las políticas populistas o absolutistas) defienden la educación plana de la “igualdad” como eufemismo del igualitarismo, que lejos de ser justo, es un tremendo atentado a la libertad. Esto, la libertad, es el valor principal que hace que seamos mejores, con todo lo que esto quiere decir.

Elegir colegio, educar en libertad (Sekotia). Pablo Sagarra. Un sencillo manual de toma de decisiones donde el autor expone con claridad las diferentes posibilidades de elegir para nuestros hijos el colegio sujeto a nuestras decisiones como educandos de nuestros hijos. En mi opinión, se trata de un libro que debiera ser de cabecera para los centros escolares privados y concertados, por lo menos.

La nueva educación (Plaza & Janés). César Bona. El autor está catalogado como uno de los cincuenta mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize (el Nobel de los profesores), y mantiene la teoría práctica de que el maestro no debe de tratar de  acomodar a los alumnos a unos planes de estudio, más bien lo contrario: “Todo educador debe adaptarse al motor imparable y entusiasmado de un niño”.

Profesor el que lo lea (Sepha). Fernando García Valderrana. El autor hace un ejercicio de autocrítica y se dirige a sus colegas desde la cátedra de la universidad donde llama la atención sobre los errores repetidos sistemáticamente en la forma de enseñar y aporta recetas de soluciones. Si este libro te interesa, estás de buena suerte por el precio al que se ofrece, ya que se trata de los últimos ejemplares disponibles a los que puede acceder.

Humberto Pérez-Tomé Román

@hptr2013