De ahí su empeño en la ley de equilibrio presupuestario y en la que deberá acompañarla: la ley de transparencia. Para que todos los contribuyentes sepan con qué patrimonio han llegado los gestores a la Administración.
Una norma que recogerá también sus responsabilidades y las sanciones correspondientes, en términos administrativos y penales, en paralelo a lo que se exige a los administradores privados. Y es que el dinero público “si tienen dueño”, por ello responsabilidad con el dinero de los contribuyentes.
Jaume Catalán Díaz