Donald Trump no ha hecho bien al ceder ante Benjamín Netanyahu (ambos en la imagen), que antes que un noble judío es un sionista tirando a innoble. Porque sí: se necesita un Estado Palestino que conviva en paz junto a un Estado hebreo. Y también conviene atender a la tercera parte, los cristianos, siempre olvidados en el conflicto. Jerusalén debe ser un ciudad abierta, sin control de ningún Gobierno y, si es el caso -fíjense hasta dónde llego- bajo control de Naciones Unidas (¡Aggggg!). Y si no, pues continuará el odio. Eulogio López [email protected]