Eso es lo que decía Carlos Menem que les iba a dejar a los argentinos. Pues lo mismo ocurre con Rajoy y la deuda pública española. Y con esa referencia se trabaja. Si algo molesta a Mariano Rajoy, tan orgulloso de haber embridado el déficit fiscal, es que le recuerden que es con cargo a la deuda publica creciente, ya instalada en el 100 por 100 del PIB y sin ánimo de mudarse. Es deuda, no para nuestros hijos sino para nuestros tataranietos. Es deuda eterna. Hispanidad [email protected]