Ha muerto en Madrid, víctima del cáncer, Rafael Berrocal. Ha muerto, no de una penosa enfermedad, como aseguran las crónicas en estos casos, presuntamente para proteger la intimidad del finado, aunque algunos sospechamos que por miedo. No, Rafael ha muerto de lo que ha muerto: de cáncer. Buen amigo de César Alierta desde los tiempos del Urquijo, Rafael Berrocal fue uno de los iniciadores del concepto de Banca Personal, es decir, de gestión de patrimonios. Hoy, cuando ya todo es Banca Personal, o debería serlo, es bueno recordar a sus 'inventores'. Desde Mercabán consiguió crear una de las grandes redes de gestión de patrimonios que abarcaba a muchas poblaciones rurales. Solía decir, que él y la Guardia Civil eran los más informados sobre las interioridades económicas de los españoles. Mercabán se echó a perder en el incendio del Banco de Inversiones y Servicios Financieros, BISF (¿ven como no es bueno vender los emprendimientos de éxito) y a partir de ahí, Berrocal se refugió en su gran afición, convertida en buen negocio: los libros antiguos. Descanse en paz, un banquero que sabía lo que era trabajar con el dinero de los demás. Hispanidad [email protected]