Recuerdo a la inefable Teresa Fernández de la Vega, ultrafeminista y vicepresidenta primera del melifluo Zapatero, que tanto bien ha hecho a España. Hablaba la vice de que España tenía un sistema judicial muy garantista. Pues bien, ahora apliquen esas palabras y esa imagen propagandística a lo que ha ocurrido con el llamado violador del ascensor, violador y asesino, y saquen sus conclusiones. Los progres como De la Vega no comprenden que la clemencia debe ejercitarse, primero, con la víctima; después, si media arrepentimiento, con el verdugo. Hispanidad [email protected]