Quienes preludian la desaparición del dinero aseguran que es sucio y que estorba. Hombre, a los magnates de lo muerto les gusta poco lo orgánico, porque lo orgánico, la vida, se pudre. Pero ni el papel moneda ni la moneda tienen vida. ¿Estorba? Sobre todo a los tiranos, porque el sustituto del dinero es el dinero electrónico y la capacidad de engañar, por ejemplo, al fisco, del dinero electrónico es grande. Ahora bien, los pagos digitales dejan una huella que destroza la intimidad de las personas al poner sus datos al servicio del aparato del Estado, siempre represor. El dinero físico, en suma, es también garantía de libertad. Recuerden la táctica de Ben Laden que para esconderse de sus enemigos, los servicios secretos occidentales, evitaba cualquier transacción electrónica y todo tipo de aparatos. Y tardaron en encontrarle. Hispanidad [email protected]