miércoles, 17 enero 2018 Número de edición: 5347
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Argentina. Macri sigue sin cumplir sus promesas pro-vida

Sr. Director:

Hemos dejado atrás un año que culminó con un triunfo electoral amplio de Cambiemos en octubre y un cobarde ataque a la estabilidad de la democracia lograda en las urnas con el intento en diciembre de voltear al gobierno nacional, protagonizado por varios grupos armados con piedras y baldosas y monitoreados desde la misma Cámara de Diputados de la Nación, bajo pretexto de que se hallaban en contra del tratamiento de la reforma previsional.

La gradualidad que el Gobierno de Macri se ha impuesto para enderezar la Argentina desvastada por los delincuentes que nos gobernaron hasta el 2015, necesita -entre otros insoslayables cambios-,   un inmediato reajuste de las leyes obsoletas que protegen a los delincuentes como parece empezar a entenderse luego de que liberaron a los sediciosos que atacaron e hirieron a 80 policías y un fiscal pidió que siguieran detenidos.

Algunas promesas del Gobierno en campaña siguen sin cumplirse. La defensa de la vida es una, que se le está escapando por varios resquicios que aprovechan las mafias pro abortistas para instalar el aborto legalizado y las nefastas y antinaturales políticas de género  en la Argentina. Esto comprende a  los ancianos presos políticos de los 70 sin condena muchos y otros enfermos, que han sido trasladados a la prisión domiciliaria. Pero no se han revisado sus condenas decretadas por tribunales civiles prevaricadores. ¿Dónde están los DDHH?

Macri en campaña habló de “terminar con el curro de los DDHH”, pero no lo hizo. Y lanzó un plan fiel al kirchnerismo para seguir con la farsa  de los DDHH y los ataques a la vida y a la familia, tal como nos informan CitizenGo y Notivida. Macri parece estar preso entre el progresismo heredado de los K, que sigue manteniendo, como por el temor de que las Madres de Plaza de Mayo y sus compinches le caigan encima junto con los violentos grupos de izquierda que se presentan enmascarados con palos, tiran piedras y cortan calles céntricas, como ya hemos visto.

No podemos tolerar a una minoría violenta. Quizás, cuando Cambiemos pueda avanzar con más legisladores propios, esto se termine.  Pero falta para eso. Mientras el Gobierno de Cambiemos no tenga mayoría parlamentaria, por más que sus votantes le den todo el poder en las urnas, no alcanza en el Congreso para tomar las decisiones de fondo. Y las leyes se hacen allí.

Este es el mismo caso de Sebastián Piñera en Chile, que ha resultado presidente electo en los últimos comicios, pero no cuenta con mayoría en las Cámaras Legislativas, por lo tanto, deberá abstenerse de barrer con las leyes sociales impuestas por su antecesora Bachelet, entre ellas el aborto legalizado.

Pueden ver mucho más en las notas de esta edición de enero.

María Josefina Ramos, en Plataforma Cero