jueves, 14 diciembre 2017 Número de edición: 5323
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Alemania. Sin coherencia, tampoco hay democracia… ni pensamiento

Alemania. Sin coherencia, tampoco hay democracia… ni pensamiento

Los periodistas hablamos del fracaso de Angela Merkel (en la imagen) por no haber conseguido en Alemania un gobierno de coalición con liberales y verdes. ¡Hombre no! El fracaso fue intentarlo.

¿Dónde queda la coherencia? A los alemanes les han dejado votar entre posturas e ideologías tan distantes como la democracia cristiana y los ecologistas, o como el cristianismo y el liberalismo. Y si ahora cohabitan democristianos, verdes y liberales, se estarían perpetrando dos hechos no muy gratificantes:

1.- Una incoherencia. Es decir, uno de los grandes males de nuestro tiempo.

2.- Un burla a sus votantes. ¿Voté verde y ahora me imponen principios cristianos?

¿Voté liberal y ahora me imponen normas medioambientalistas?

Que no vale todo, señá Merkel.

La incoherencia, casar dos contradicciones, o la incoherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace no representa el fin de la democracia sino, algo aún más grave: el fin del pensamiento y el fin de la justicia.

Hispanidad

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