Jueves, 30 marzo 2017 Número de edición: 5138
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Ahorrar para la jubilación: a la fuerza o no hay tu tía

Ahorrar para la jubilación: a la fuerza o no hay tu tía
  • Las experiencias demuestran que el único fondo que crece es el que surge de retirar parte del salario al trabajador.
  • Ojo, y por norma, obligándole a oponerse al sistema si no lo desea.
  • Al español no le gustan los planes de jubilación.
  • No tiene por qué ser malo: a lo mejor es que confía en la Providencia.

Un buen día, en Alemania decidieron que si firmabas el documento correspondiente y luego morías en un accidente de tráfico, se podrían utilizar tus órganos para trasplantes. Conclusión, a pesar de los que teutones son gente disciplinada, la cosa alcanzó el 7% de los casos. En Austria decidieron hacerlo al revés: si no firmabas la prohibición de autorización de tus órganos tras un accidente, se entendía que, por silencio administrativo, estabas dando tu visto bueno. Conclusión: más del 90% de los casos se utilizaron para trasplantes.

En el Reino Unido, que innovan poco pero copian genial, decidieron aplicar el asunto a su única industria: la financiera.

Los del Brexit abrieron de la puerta a los planes de pensiones empresariales. Es decir, aquel trabajador que lo deseara, y sólo con su previo consentimiento se le quitaba una parte del sueldo para crear su complemento de pensiones para la vejez. No llegó al 5%. Entonces decidieron cambiar de ritmo: se les apuntaba a todos, por la fuerza, y a los tres meses decidían si se les devolvía el dinero o no. Se apuntaron -o no se desapuntaron- el 90%.

Por cierto, la compañía española VidaCaixa, líder en su segmento, decidió imitar a los británicos con la misma fórmula: te apunto y si quieres te niegas, a posteriori. Un procedimiento muy poco democrático, dado que si no quieres que te apunte tienes que dar tu negativa expresa.

Así es como funcionan los fondos de pensiones individuales. En España influyen los bajos salarios: no quiero que me quiten nada del sueldo: lo necesito todo. También influye la escasa rentabilidad de los fondos de pensiones a largo, larguísimo plazo, y que, con criterios puramente financieros, resulta que el sistema de reparto -en el que no intervienen financieros- es más eficaz y menos oneroso que el de capitalización.

Pero, sobre todo, influye el modelo vital de cada uno. A lo mejor es que el español se resiste al fondo de pensiones porque confía en la Providencia y en aquello de “bástele a cada día su afán”. O como sucede con los lirios del campo, pues ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com