lunes, 20 noviembre 2017 Número de edición: 5305
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Acabemos con los paraísos fiscales… y reduzcamos impuestos

Acabemos con los paraísos fiscales… y reduzcamos impuestos
  • Es decir, recuperemos la propiedad privada.
  • Porque la propiedad privada es síntoma de libertad.
  • Pero ojo: propiedad privada pequeña. No se olviden de la última ‘p’.
  • Y recuerden: los paraísos fiscales son un invento anglosajón.
  • Curiosamente, nadie les ha hecho una leyenda negra por ello.
  • Y es que los hispanos incumplen la ley moral, los anglosajones cambian la norma y así son legales e inmorales.

Gran escándalo en Reino Unido: la Reina de Inglaterra, Isabel II (en la imagen) tiene una parte de su fortuna en paraísos fiscales, Bermudas y tal, aunque, naturalmente, se trata de paraísos fiscales que formaban parte de la Corona británica.

Y la muy tecnológica, y avanzada, y progresista empresa Apple resulta que también, mismamente en la isla de Jersey, pegadito a Inglaterra, para pagar menos impuestos.

Curioso: los paraísos fiscales son un invento anglosajón, no hispano. Sin embargo no he visto ninguna leyenda negra al respecto. Lo que rebela que los hispanos no calumniamos, los anglosajones sí.

Miren ustedes: es bello e instructivo esto de perseguir a quienes tienen su dinero depositado en paraísos fiscales. Y no justifico la existencia de este tipo de países establecimientos. Creo que todos ellos deberían ser cerrados. Y puede hacerse, si los países del mundo se unieran para conseguirlo.

Ahora bien, al mismo tiempo que se hace necesario exigir el cierre de estos antros, so pena de ser excluidos de la comunidad internacional, también habría que bajar impuestos porque el poder de los Estado no deja de crecer. Gente asfixiada por los gravámenes y que apenas posee propiedad privada porque todo se lo lleva al Estado.

Así que hay que cerrar los paraísos fiscales y al mismo tiempo bajar los impuestos de  todo el mundo.

Y no, no me gusta la propiedad privada si no lleva un segundo apellido: propiedad privada pequeña, la tercera a ‘p’. Ahora bien, sin PPP no hay libertad.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com