lunes, 22 enero 2018 Número de edición: 5350
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Abengoa. Los bancos ceden a la presión del Gobierno, pero dificultan aún más la solución

Abengoa. Los bancos ceden a la presión del Gobierno, pero dificultan aún más la solución
  • Abren el grifo a la inyección de 113 millones con los que se pagarán las nóminas y poco más… hasta la tercera semana de enero.
  • Los acreedores se atienen a la pinza del Gobierno, a pesar de que el ICO rebaja su aportación de 20 a 9 millones de euros.
  • La diferencia las ponen el resto, en proporción a lo que les debe Abengoa.
  • Quedan tres meses agitados antes de que acabe el preconcurso, pero no llegará a concurso si se cumple la hoja de ruta.
  • La idea de los bancos es abrir el curso de acreedores y cerrarlo el mismo día, el 28 de marzo, con el convenio de acreedores.
  • Lo inmediato: a mediados de enero, la firma Lazard, contratada por Abengoa, presentará un plan de viabilidad.

Los trabajadores de Abengoa podrán festejar el fin de año con las nóminas pagadas, pero sería un espejismo pensar que con eso se acaban los problemas. El parche financiero de los bancos acreedores durará un mes escaso (hasta la tercera semana de enero). Por cierto, algunos de los empleados han cobrado ya, lo que da una tregua en la escalada de nervios de la plantilla (en la imagen la sede sevillana de Palmas Altas).

El grupo andaluz recibe la inyección de emergencia de 113 millones (106 millones ahora y el resto de un crédito pendiente de entrega), pero no pasa de ser un balón de oxígeno pasajero. Lo que tiene por delante son tres meses agitados. Se salvará de la liquidación, pero a costa de tamaño. Se librará del sambenito, si todo sale según lo trazado, de evitar una suspensión de pagos sonadísima, pero con un gran coste.

El giro dado por el ICO es significativo. Se lo contábamos este martes, 22: no pondrá los 20 millones que le habían pedido el resto de los bancos, sino nueve. Y la diferencia, entre el resto, en proporción a la deuda de Abengoa con ellos.

Es evidente que algo ha cambiado desde las instancias oficiales, de las que depende el ICO, a lo que no es ajeno el resultado electoral. Es verdad que los ministros de Industria y de Economía, José Manuel Soria y Luis de Guindos (ahora en funciones), han coincidido en que Abengoa es salvable, aunque con matices.

Los dos han presionado a los bancos para un acuerdo, pero mientras Soria ha sido explícito en ese sentido, el segundo, Guindos, ha incidido sobre todo en la responsabilidad de los gestores. En otras palabras, que la empresa ha recibido demasiadas ayudas y no está en condiciones de exigir como de reconocer las deficiencias de gestión que han llevado a un endeudamiento insostenible.

Para aclararlo más todavía, Guindos quiso recordar, ante los rumores nacientes, que el responsable de la caída de Abengoa no ha sido su compañero de Gabinete, Soria, y su reforma energética, que redujo las subvenciones a las renovables. De hecho, dijo, el negocio de la energética en España no alcanzaba ni la cuarta parte de su balance global del grupo. Balones fuera.

La banca se ha plegado finalmente, a pesar de la racanería del estatal Instituto de Crédito Oficial, a lo que era, hace apenas una semana, una línea roja. O ponía 20 millones o se rompía la baraja. No se ha roto.

No han cambiado, sin embargo, el resto de las condiciones exigidas por los bancos a Abengoa para el balón de oxígeno, en forma de liquidez, y que el grupo pueda cubrir sus necesidades básicas e inmediatas hasta la tercera semana de enero. No sólo el pago de las nóminas a los empleados: también el pago del agua o la luz -son ejemplos- y otros aspectos para que la empresa pueda seguir funcionando.

Y entre las condiciones de crédito (a euríbor más cinco puntos), como ya informó Hispanidad, está el retraso en los pagos por 50 millones de los proveedores, fuera de los apartados que hubieran cuestionado lo inmediato para funcionar, como la comercialización y producción.

Entre las garantías del préstamo está también la filial americana Abengoa Yield, que no se contemplaba inicialmente porque era el aval para los bonistas. Finalmente, lo será también para los acreedores, tras el dictamen favorable del bufete americano Sullivan, que ha tenido que rastrear en la legislación americana para encontrar el hueco legal que lo permite. El valor de Abengoa Yield supera ampliamente la línea de crédito concedida.

Las negociaciones y contactos seguirán en 2016 hasta el 27 de marzo, fecha en la que vence el plazo del preconcurso de acreedores. Y ahí se van a ver las veces que haga falta todos los actores de esta película: KPMG y el bufete Uría Menéndez, por parte de los bancos, y Lazard, por parte de Abengoa. Esta última firma trabaja ya en un plan de viabilidad que presentará a los bancos en enero.

No habrá nada nuevo hasta entonces, pero no se dará ningún paso nuevo sin que las partes se miren de reojo. Sobre todo la banca, se lo hemos comentado en más de una ocasión, no se fía. Una cosa es ayudar a evitar que la empresa se liquide y otra, muy distinta, arriesgar más dinero.

Tengan en cuenta que los bancos acreedores tienen prevista una quita del 60%, que es lo que van a perder sí o sí. Ya han provisionado el 25% del crédito, pero no quieren ni en pintura llegar a provisionar 100%, que es lo preceptivo cuando una empresa entra en concurso de acreedores.

¿Solución? Seguimiento a corto plazo, hasta marzo, porque la meta no es entrar en esa fase de concurso y en el entretanto venta de activos y la cooperación necesaria de los bonistas, que se han comprometido a respaldar nuevas emisiones en el mercado para captar más capital (si son necesarias). Son conscientes de que han perdido mucho (el cupón, seguro), pero podrían perder el 100% si la empresa no se reconduce. La banca no quiere capitalizar la deuda. Y a eso se unirán, como digo, los fondos que la empresa vaya consiguiendo con la venta de activos (por unos 300 millones).

El crédito de 113 millones vence un día antes del mismísimo 28 de marzo, día en que termina el plazo del preconcurso y para evitar el concurso, como ya les hemos contado, presentarán al juez, a la vez y el día 28, los documentos del concurso de acreedores y convenio de acreedores.

Eso implica el acuerdo entre las partes sobre el principio del proceso (concurso), su final (convenio) y las pérdidas asumidas. Y a partir de ahí, toca sanear y colocar lo saneado. Abengoa sobrevivirá pero jibarizada, después de la venta de activos que sea necesaria y con un perímetro sustancialmente inferior al que tiene actualmente.

A partir de ahí, hay una cola de fondos de inversión interesados en entrar. No habrán participado del saneamiento del grupo, pero les interesa comprar la Abengoa saneada.

Rafael Esparza

rafael@hispanidad.com