jueves, 14 diciembre 2017 Número de edición: 5323
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A los niños les prohibimos todo… menos cambiar de género y de nombre

A los niños les prohibimos todo… menos cambiar de género y de nombre
  • No pueden comprar tabaco ni alcohol, entrar en discotecas o votar.
  • Pero el Congreso es obediente a los dictados pervertidores del Nuevo Orden Mundial (NOM).
  • Así, tramitará una proposición de ley del PSOE para que los menores de 16 años puedan cambiar de género y nombre sin permiso.
  • Todos lo apoyan, a excepción del PP que, en una alarde de coraje, ha decidido abstenerse.
  • Y Compromís le regaña porque este “es momento de la revolución sexual”. 
  • El NOM se apunta otro tanto a favor de la diferenciación entre sexo y género, una chorrada muy peligrosa.

Resulta curioso lo que sucede en España, donde a los menores se les prohíbe todo… menos lo que atenta a su naturaleza, cambiar de género y a su identidad,  cambiar de nombre. Y no es una cuestión baladí, sino consecuencia de la imperante ideología de género, la ideología más totalitaria de nuestro tiempo.

Como saben, los menores de 18 años no pueden comprar tabaco ni alcohol, entrar en discotecas, votar o abortar (sólo entre los 16 y los 17) sin consentimiento paterno. Pero el Congreso quiere presumir de progre y de seguir los postulados del Nuevo Orden Mundial (NOM).

Por ello, tramitará una proposición de ley del PSOE para que los menores de 16 años puedan cambiar de género y nombre sin permiso paterno. Todos los partidos lo apoyan, a excepción del PP, ¡cómo no! Pero la derecha española es tibia y cobardona, por lo que ha optado por la abstención, como ya hizo con la ley LGTBI impulsada por Podemos en septiembre.

Una actitud por la que Compromís le ha regañado, pues cree que “todo el mundo debería tener la documentación” actualizada con su sexualidad sentida y la realidad no nos puede pasar por delante, “es momento de la revolución sexual”.

Y mientras, el NOM se apunta otro tanto a favor de la diferenciación entre sexo y género. Tradicionalmente, el género dependía del sexo con el que uno nacía (¿Por qué será?) pero ahora se tiende a que se ajuste a lo que uno siente, de ahí el enorme abanico LGTBI, al que no sería de extrañar que se unieran más letras y eso que ya abarca a lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales… pero esto no ha hecho nada más que empezar.

Cristina Martín

cristina@hispanidad.com